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Costa garífuna de Honduras

Ricos ocupando tierras comunales Marcando las próximas construcciones

Al hablar del Caribe, la mayoría de la gente hace la rápida asociación de vacaciones perfectas: playas de arena blanca, palmeras, aguas transparentes, grandes piscinas en hoteles y sobretodo la tranquilidad de que nadie "moleste". Pero ¿a qué costo unos pocos disfrutan de "sus" paraísos?

Nuestra última experiencia en territorio hondureño ha sido precisamente conocer y compartir con las comunidades garífunas de la costa norte, la realidad actual de esos posibles "paraísos" del futuro. Aunque el tiempo compartido fue poco, la experiencia para nosotras fue extremadamente positiva, clarificante y enriquecedora.
 
Hablar de la cultura garífuna, es ver la historia de un pueblo arrancado de su tierra natal por los esclavistas europeos, y dejados en la isla de San Vicente, en el Caribe dominado por los ingleses. Allí se dio un proceso único, que fue la relación entre los afrodescendientes y los indígenas de la isla, surgiendo los garífunas quienes lideraron desde las montañas de la isla, una resistencia contra el dominador inglés. Después de años de lucha, los ingleses los reprimieron, los metieron en botes con comida envenenada y los abandonaron al mar a la deriva. Negándose a comer y resistiendo al mar, es como el pueblo garífuna llegó a la costa de diferentes países centroamericanos. Y como pueblo en permanente lucha, retomaron su forma organizativa comunitaria, y rápidamente, en el caso de Honduras, lucharon por la expulsión del invasor español.
 
Para conocerles, nos pusimos en contacto con la Organización de Fraternidades Negras de Honduras (OFRANEH), que lucha desde las bases de las comunidades garífunas por los derechos de éstas. Así fue como se nos invitó a conocer las realidades de las comunidades de San Juan, Triunfo de la Cruz y Miami, todas ellas próximas al municipio de Tela.
 
Éstas comunidades junto a otras, van a verse afectadas por el macroproyecto turístico de "Bahía de Tela". En unas se están construyendo casas de lujo que invaden gran cantidad de terreno con cercos que imposibilitan la llegada a la playa. En otras, existen ya y están en proyecto, grandes hoteles y complejos turísiticos. Pero en todas ellas, las consecuencias para la población son las mismas: destrucción del medio natural, básico para la subsistencia; desplazamiento; alteración del "modus vivendi" ancestral; y sobretodo, ser despojadxs de las tierras que les da la vida.
 
El producto estrella de éste megaproyecto es la construcción de un campo de golf de 18 agujeros en 83 hectáreas de extensión, dentro de la actual zona protegida del Parque Natural Punta Sal y Laguna de Micos, queriendo secar la parte inferior de la laguna con arena de mar y ocupando parte de la zona de manglar. Ésto provocaría la alteración del curso natural del agua y muy probablemente la desaparición de la comunidad garífuna de Miami.
 
La ocupación y destrucción de las tierras se están llevando a cabo por las cesiones ilegales de las Administraciones Públicas, las presiones de poderos empresarios de Honduras como Rossenthal y Facussé, la mano inversionista estrangera muy interesada en la zona y el apoyo y financiamiento del Banco Mundial.
 
A éste proyecto lo llaman de "desarrollo local", pero nadie ha llegado a las comunidades a preguntar qué les parecía. Éstas están conscientes que el beneficio va a ser para unos pocos y donde no había cercos, se van a construir grandes muros. Por otro lado y conscientes de la hermosa zona donde viven, ellxs tienen en mente ciertos microproyectos de turismo sostenible tanto con el modo de vida local como con el medio natural. Evidentemente no son válidos para el capital, y por eso no son escuchados.
 
A pesar de tratarse de una lucha contra gigantes, las comunidades se unen para defender firmes sus derechos, siempre con sus formas organizativas ancestrales donde la Asamblea de la Comunidad es el máximo poder y desde donde incluso lxs niñxs tienen voz y voto. Hasta el momento, la lucha ya ha tenido algunos frutos frente el Tribunal Interamericano de Derechos Humanos. Pero el hostigamiento y las amenazas hacia las comunidades van en aumento, hasta el punto de amenazas de muerte, presxs políticos, el incendio de la casa de uno de los líderes, el ametrallamiento de un grupo de gente que se dirigía pacíficamente a unos terrenos adquiridos ilícitamente por Rossenthal a inicios de año,...
 
Si hasta el momento la actuación de las comunidades ha sido dentro de la legalidad y agotando las más altas esferas en derechos humanos, el poder va incrementando las agresiones. Pero tal y como nos dijo una mujer de una de las comunidades, "nosotros somos pacíficos hasta que nos enseñan las uñas". Nosotros hemos podido comprobar que les han enseñado algo más que las uñas.
 
Abandonamos las comunidades aprendiendo mucho sobre la dignidad y resistencia de éste pueblo, que luchando por el derecho básico de vivir en paz donde uno nació, nos muestra de nuevo que el sistema capitalista imperante vende "paraísos" a costa de la muerte de los pueblos.
 
Gracias a lxs compas de la Costa Norte, Ánimo y Adelante
Tenqüi/Sereme
 
Salut, terra i llibertat
 
Moni i Marc

 

Fotografías de la Costa Garífuna